Claves para entender el ciclo de vida de la piel

La vida en el interior de su piel

Todos tenemos una tendencia a dar por sentado que tenemos una piel sana y menospreciar su importancia para nuestro bienestar general. En realidad, solamente nos fijamos en ella cuando algo cambia: una pequeña mancha, envejecimiento, una afección o enfermedad de la piel.

Pero nuestra piel es una maravilla de la naturaleza. Nos protege contra las infecciones y la radiación UV, regula la temperatura corporal y nos ayuda a tocar y sentir el mundo exterior.

También nos ayuda a entendernos. A través del rubor de la vergüenza, de la palidez del miedo o del semblante macilento de quien está enfermo; es mucho lo que podemos saber gracias a la piel de las personas.

También alberga miles de millones de microorganismos y bacterias, muchos de los cuales nos permiten funcionar como lo hacemos. A medida que vamos sabiendo más de ellos, descubrimos lo fundamentales que son para nuestro bienestar general.

Al ir más allá de la superficie nos damos cuenta de la complejidad y la vida de nuestra piel.

Epidermis

La piel humana está compuesta por tres capas: la epidermis, la dermis y el tejido subcutáneo o hipodermis.

La epidermis es la capa externa, que se renueva constantemente; cada 28 días, se renuevan todas las células, a medida que las más superficiales se van remplazando por células nuevas. Dicho proceso de renovación es mucho más rápido para los niños y se va ralentizando con el transcurso de la vida.

El proceso de curación también se hace más lento con la edad. Los cortes, las raspaduras y las magulladuras que desaparecen rápido cuando somos jóvenes, duran más pues la piel necesita más tiempo para repararse. Es por ello que un tratamiento rápido puede ayudar a curarnos con mayor rapidez.

Dermis

La segunda capa —la dermis— contiene vasos sanguíneos, que transportan oxígeno y nutrientes vitales alrededor del organismo y se llevan los residuos. También tiene fibras elásticas, colágeno para mantener la flexibilidad, terminaciones nerviosas y glándulas sudoríparas para regular la temperatura corporal.

Hipodermis

La tercera capa de la piel, la hipodermis, alberga vasos sanguíneos y nervios de mayor tamaño, y está compuesta por tejidos grasos y conjuntivos. También actúa como aislante, que ayuda a regular más la temperatura.

Hace tiempo que conocemos la existencia de dichas capas. Lo que estamos descubriendo ahora es la importancia de lo que reside en nuestra piel y dentro de nuestro intestino: una «comunidad» de microorganismos, conocidos como el microbioma.

Papel de huésped

Se cree que cerca de 100 trillones de bacterias y otros microbios viven sobre nosotros o dentro de nosotros, entre ellos los ácaros y los virus.

Aunque las investigaciones sobre el microbioma son relativamente recientes, los científicos creen que puede influirlo todo, desde nuestro comportamiento hasta las enfermedades que nos aquejan.

Los desequilibrios en el microbioma se asocian a enfermedades que van desde el eczema y el asma, hasta la diabetes y la obesidad.

Las investigaciones se han enfocado mayoritariamente en el intestino, pero hay una gran cantidad de microorganismos que viven en nuestra piel, entre ellos los hongos y los ácaros.

Flora cutánea

Nuestra «flora cutánea» ofrece a menudo muchos beneficios, como, por ejemplo, la protección de organismos microscópicos perjudiciales. Existen pruebas de que los microorganismos pueden estimular el sistema inmunitario en los intestinos y los pulmones, pero todavía no se sabe si lo mismo es cierto para la piel.

Sin embargo, algunos microorganismos pueden causar o, al menos, estar involucrados en los problemas de la piel, entre ellos la tiña y la cándida, que generalmente desaparecen rápidamente con medicación. Sin embargo, para las personas con problemas inmunitarios, a veces las molestias de la piel pueden convertirse en afecciones potencialmente mortales, como el pénfigo vulgar.

Los científicos afirman que una dieta desequilibrada puede alterar el microbioma intestinal, y algunos creen que puede resultar igual de perjudicial perturbar los microorganismos que habitan en nuestra piel.

Guía para el mantenimiento de la piel

Beber agua suficiente y comer alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes también puede ayudar a mantener nuestra piel más sana.

Mantener la piel limpia, enjuagando la cara dos veces al día, combinado con una dieta saludable es un buen consejo para la mayoría de nosotros.

Pero nuestra piel cambia a medida que envejece. Estar preparados para ello y tratar de disfrutar de los cambios, puede ayudarnos a preocuparnos menos por el proceso, aunque será diferente para cada uno de nosotros.

Que nuestra piel tenga un aspecto menos juvenil y un tacto más áspero y seco es un proceso inevitable hasta cierto punto, aunque hay algunas cosas que podemos controlar: no fumar, no beber alcohol en exceso, hacer ejercicio con regularidad y disfrutar de una alimentación saludable puede ralentizar el tictac del reloj biológico.

Reducir nuestra exposición al sol también ayuda, pues el bronceado «saludable» no existe. Algunos expertos afirman que no nos saldrían arrugas hasta ser octogenarios si no nos expusiéramos tanto al sol. Esto es aún más importante para personas con piel de tonos claros y para quienes están expuestos a niveles más altos de rayos UV.

Si decide usar productos para el cuidado de la piel, como las cremas limpiadoras, hidratantes y exfoliantes, asegúrese de elegir los adecuados para su tipo de piel.

Consulte con su médico si nota algún cambio en la piel o si le preocupa la manera en la que está envejeciendo.

Por último, tenga en cuenta su microbioma. Aprenda a querer los organismos que viven dentro de su piel y asegúrese de cuidar de algo que hace tanto por cuidar de usted.

Para obtener más información sobre su piel, consulte la sección dedicada a ello.

Esta historia forma parte de una serie de artículos enfocados a ilustrar el impacto positivo que tiene una piel sana en las vidas de las personas. Se desarrolló con la colaboración de nuestros expertos científicos y médicos, y está dirigida al público en general.